Doctrinas de la Gracia

15 may. 2015

La mujer de tu juventud

Bodas de Caná - Bartolomé Murillo

SIGNIFICADO Y FINALIDAD BÍBLICAS DEL MATRIMONIO

El matrimonio y la familia los  instituyó Dios mismo. Son la base  fundamental de la organización social que nuestro Señor quería para la humanidad. En las sagradas escrituras, quedó plasmada suficiente información sobre su significado, su finalidad, su funcionamiento, su papel social, eclesial y espiritual. 

Tomemos algunos versículos que dan fe de ello:
Génesis 2:18, “Y el SEÑOR Dios dijo: No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea”.

Mateo 19:5-6, “el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre".

Efesios 5:25-28, "Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama".
1 Pedro 3:7, "Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo".

Efesios 5:22-24, "Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo".

Colosenses 3:19, "Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas".
Hebreos 13:4, "Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios".

Éxodo 20:14, 17, "No cometerás adulterio", y "No codiciarás la mujer de tu prójimo".

Mateo 5:32, "Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio".

Romanos 7:2, "Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido".
II Corintios 6:14, "No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?

Proverbios 5:18-19, "Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud, como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre".

EL MATRIMONIO COMO PACTO CIVIL

Sin embargo la biblia no se ocupó de reglamentar la ceremonia matrimonial como tal, ni siquiera de describirla. 

Se sabe por escritos hebreos antiguos distintos de la biblia, que datan de la época mosaica, e inclusive antes de ella, que en ese entonces el compromiso lo adquirían los padres de los cónyuges y después de un año, la novia era entregada por sus padres en la casa del novio y se hacía una gran fiesta que incluía la entrega de las dotes correspondientes con asistencia de ambas familias. No se hacían votos ni se intercambiaban argollas. Durante el proceso cada familia proporcionaba uno o dos “agentes” que velaba por que las promesas hechas por las partes se cumplieran a cabalidad. Estas personas, a quienes podríamos llamar garantes, testigos, se hacían presentes en los actos de compromiso y luego en la fiesta o boda. 

No había un rito ni ceremonia religiosa. Todo acontecía sin la presencia de un sacerdote. Porque Dios creo el matrimonio como un pacto entre un hombre y una mujer. Un pacto es un contrato, que requiere, más que ceremonias religiosas, garantía de que se cumpla.  

En los tiempos más antiguos, Dios aún no había instituido la función del sacerdocio.  
Y después de muchos siglos, en el tiempo en el que ya existían los sacerdotes del templo (levitas), el matrimonio NO cambió su esencia de Pacto, y los sacerdotes no intervenían para dar bendición alguna, ni como garantes del casamiento. 

La unión de la pareja en estos términos (sin sacerdote), tenía el aval de Dios (capítulo 16 del libro de Ezequiel), y tuvo el consentimiento de Jesús con su asistencia a las bodas de Caná (juan capítulo 2).

Los llamados “agentes” en la antigüedad hebrea, arriba descritos, son el equivalente al notario de hoy. Lo que nos lleva a concluir con total certeza, que más validez tiene, ante los ojos de Dios, un matrimonio realizado en una notaría, que en una iglesia.

Consecuente con lo anterior, el hecho de la no presencia sacerdotal en el rito matrimonial de la época bíblica, no le quitaba a la unión marital la condición de ser un pacto a los ojos de Dios.

El antecedente de la certificación matrimonial por el Estado o el gobierno, se remonta a 1791, durante la revolución francesa, cuando se realizó el primer matrimonio civil. 

En este punto, es importante aclarar que, en muchos países, el Estado ha delegado al Pastor de la Iglesia, la autoridad para certificar civilmente el matrimonio. 

Sin embargo, en países como Colombia, la certificación matrimonial es expedida única y exclusivamente por autoridades civiles (juzgados y notarias).

CEREMONIA NUPCIAL ECLESIAL

El matrimonio es un pacto entre un hombre y una mujer ante los ojos de Dios. El matrimonio no es una ordenanza (no la llamamos sacramento) para la iglesia cristiana protestante. Tenemos solo 2 ordenanzas: El bautismo y la Cena del Señor. Dios entregó la administración (registro, certificación, testigos, etc.) del matrimonio a las autoridades civiles. 

No es bíblico constituir el matrimonio como sacramento. Como sacramento, es herencia pagana de los romanos, introducido inicialmente por los católicos y copiado por muchas organizaciones religiosas, como por ejemplo las iglesias ortodoxa griega, y anglicana inglesa. 

Sin embargo hoy día es común ver en las iglesias cristianas protestantes, ceremonias nupciales, con todo el rito y la pompa de una celebrada por católicos. 

Y la “tradición” de realizarlas está haciéndole sentir y creer a muchos que es obligatorio hacerlo ante el pastor después de casarse ante el notario. Y los que lideran las Iglesias, no se ocupan de aclarar esta equivocada creencia. Por el contrario la reafirman. 

Otro factor negativo que la ceremonia matrimonial constituye para las iglesias protestantes, es que sus pastores y/o líderes incurran en procedimientos heréticos o anti-bíblicos durante una ceremonia de tipo matrimonial, como la bendición de argollas, o manifestaciones del pastor de declararlos marido y mujer, por ejemplo (a menos que el estado le haya delegado esa autoridad, como ya lo mencionamos). 
No debería tener el ritual que la asimila a la de los católicos, con suntuosos trajes, invitados, pajecitos, padrinos, fotógrafos, invitados, marcha nupcial, etc.

En este sentido, cualquier acto en la congregación relacionado con el matrimonio, debe tener el mismo carácter que tiene la presentación de un niño recién nacido en el culto dominical,  que consiste en el deseo de los padres de que el pastor y sus hermanos eclesiales oren por la vida y el futuro de su bebe. 
En el caso de una pareja de recién casados ante notario, estos  pueden presentarse en el culto, ante el pastor y sus hermanos en Cristo, para recibir de ellos oraciones, pidiéndole a Dios por su unión, sin ritos, y sin celebraciones.

Pero con el matrimonio sucede lo mismo que con el sacramento de la primera comunión. Los cristianos protestantes, que en su mayoría, fueron católicos en su pasado, han abandonado con tristeza, y en muchos casos a la fuerza, celebrarles a sus hijos la primera comunión, que a ellos en su infancia les celebraron. Sin embargo con el matrimonio han encontrado espacio en sus iglesias para realizarlo y así no privarse de una tradición de siglos muy arraigada en nuestras sociedades.


Puede, la cabeza de la Iglesia, para sanidad de la misma, cerciorarse de que sus miembros casados estén cumpliendo con el pacto establecido por Dios y no se hallen en "Unión libre". La certificación civil es suficiente, por los motivos ya explicados. Nótese que hablamos de "miembros", lo que presupone un tiempo considerable de permanencia dentro de la Iglesia. No debe ser una exigencia de ingreso.

De ninguna manera, eso sí, puede una iglesia protestante exigir a los casados civilmente, la ceremonia matrimonial ECLESIAL como requisito para no estar en pecado o para ser miembro de la congregación, por ejemplo.

"LA MUJER DE TU JUVENTUD"

La expresión “la mujer de tu juventud” se encuentra varias veces en la biblia, para referirse a la primera mujer en la vida de un hombre y a la que las sagradas escrituras considera la mujer con el cual el hombre hizo pacto de matrimonio. 
Veamos algunos ejemplos:

Proverbios 2:17
“La cual deja al compañero de su juventud, y olvida el pacto de su Dios”;

Proverbios 5:18,19
“Sea bendita tu fuente, y regocíjate con la mujer de tu juventud”,…

Isaías 54:6
“Porque como a mujer abandonada y afligida de espíritu, te ha llamado el SEÑOR, y como a esposa de la juventud que es repudiada --dice tu Dios”.

Malaquías 2:14
“Y vosotros decís: ``¿Por qué? Porque el SEÑOR ha sido testigo entre tú y la mujer de tu juventud, contra la cual has obrado deslealmente, aunque ella es tu compañera y la mujer de tu pacto”.

Por lo tanto aquel que tiene la fortuna de conservar la mujer de su juventud, que se cuide de formalizar su relación de pareja ante un notario, si acaso convive en unión libre, y así su matrimonio será agradable a los ojos de Dios.

En esencia, lo que Dios ordena en su palabra, es la fidelidad al pacto hecho ante él con la primera mujer con la que se convivió (la mujer de tu juventud), (Mateo 19:6 “Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”). 

La exigencia que hacen las sagradas escrituras, y que debe ser motivo de celo por parte del pastor con sus creyentes, es la de que el hombre preserve el pacto que hizo con la mujer de su juventud no falte a él y lo haya avalado civilmente.

Es importante anotar que en la antigüedad, la virginidad de la mujer era el factor que señalaba cual era la mujer de la juventud en la vida de hombre. 
La unión carnal ocurría posterior a la fiesta de matrimonio. Y se daba entre personas vírgenes. En el hombre no era requisito indispensable. En la mujer sí. Cuando la unión de cuerpos sucedía antes de que hubiese un compromiso, este quedaba pactado de hecho y la ceremonia matrimonial se anticipaba realizándose con el aval de los testigos colocados por cada uno de los padres de los contrayentes.  

Para los cristianos actualmente, sigue siendo así. Sin embargo un gran número de ellos se convierte al cristianismo después de haber convivido con más de una persona  y haber tenido hijos por lo menos con una de ellas. O sea, se hacen cristianos cuando ya no hay virginidad, y cuando la mujer actual ya no es “la mujer de su juventud”.

Equivocadamente, los creyentes que aplican en estos casos, creen enmendar su pecado realizando una ceremonia matrimonial en la iglesia cristiana y así oficializar la relación que tienen al momento de la conversión y lo más grave, con el aval de los pastores de muchas iglesias. Tristemente vemos en las congregaciones, como los pastores, de acuerdo a sus necesidades (la de ser condescendientes y agradar a sus congregantes) y los mismos creyentes, de acuerdo a su caso personal, le dan su  propia interpretación a conveniencia al tema bíblico del matrimonio, generando divorcios y re-casamientos que van en contra de las sagradas escrituras. 

CAUSALES BÍBLICAS PARA EL DIVORCIO

1- Adulterio y Fornicación. Mateo 19: 1-9

2- Abandono del cónyuge incrédulo. 1 Corintios 7: 12-16

RE-CASAMIENTO o SEGUNDAS NUPCIAS

La Palabra de Dios contempla un nuevo matrimonio únicamente en caso de la muerte del primer cónyuge. Romanos 7:1-3; 1 Corintios 7:39.

La Biblia no contempla re-casamientos, mientras ambos cónyuges divorciados, estén vivos.

Mateo 19: 9 "Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera".

1 Corintios 7: 11 "y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido".

Pablo dijo en 1 Corintios 7: 20 “Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede”, refiriéndose al estado marital en el que se encontraba una persona al momento de su conversión al cristianismo y cuando no hay forma de reparar una relación anterior. En tal sentido lo más apropiado es el matrimonio civil ante notario. Pero no la ofensa a Dios de convertir un RE-CASAMIENTO en una ceremonia nupcial en la Iglesia.

TÉNGASE EN CUENTA QUE:

+ DIOS ODIA EL DIVORCIO. Lo odia porque siempre implica infidelidad al pacto solemne del matrimonio que dos personas han hecho delante de Él, y porque conlleva consecuencias dolorosas para la pareja y sus hijos (Malaquías 2:14-16). El divorcio está solamente permitido en las Escrituras por causa del pecado humano. De este modo, si el divorcio es sólo una concesión ante el pecado del hombre, y no es parte del plan original de Dios para el matrimonio, todos los creyentes deberían odiar el divorcio como Dios lo hace, y seguirlo sólo cuando no hay otra opción. Con la ayuda de Dios un matrimonio puede sobrevivir a los peores pecados.

+ La fornicación y el adulterio son pecados perdonables tanto por Dios como por el cónyuge afectado. Siempre y cuando haya arrepentimiento genuino del cónyuge infractor que incluya el abandono del pecado.

+ Existen situaciones extremas y delicadas que puede sufrir un cónyuge o una familia tales como:
  • §  el abuso conyugal (físico o emocional).
  • §  el abuso infantil (emocional, físico o sexual).
  • §  la adicción a la pornografía, al juego, a las drogas, al alcohol.
  • §  crimen, prisión.
  • §  satanismo
Estos casos, civilmente (en la sociedad secular), SÍ son causales de divorcio o de separación de cuerpos.

Pero NO son causales BÍBLICAS de divorcio. Y aunque creamos que la Palabra de Dios tendría que contemplar estos casos, realmente no se debe presumir con la Palabra de Dios. Es muy peligroso ir más allá de lo que dice la Biblia. 1 Corintios 4:6 dice: "Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito".

+ Sea que se haya separado por las causales bíblicas, o por estos últimos motivos extremos anotados, debe quedarse solo (a). Mientras viva el cónyuge, no hay re-casamiento en la Biblia.

Cesar Ángel
Mayo 15 de 2015

Si utiliza el presente artículo, recuerde dar crédito a su autor y a la página.

4 comentarios:

  1. Tengo una pregunta osea hay un caso de una pareja el hombre se había casado anteriormente en otro país pero tuvo que regresar a su país natal con su esposa extranjera su esposa le dijo q iba a traer a su país unos papeles y se fue y nunca regreso más tarde el hombre conoció a su actual pareja y se divorció de su esposa extranjera . Mi pregunta es si se puede casar con su actual pareja si o no. Ósea no sería adulterio

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    Respuestas
    1. La palabra de Dios permite el divorcio por fornicación y adulterio y por un cónyuge incrédulo que sea piedra de tropiezo para el cónyuge creyente. La Biblia no contempla el Re-casamiento.

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  2. Buenas tardes! seria usted tan amable de indicarme donde dice que puedo divorciarme de mi conyugue incrédulo y que es piedra de tropiezo? Yo tengo entendido que solo por causa de fornicación, que no se si es lo mismo que el adulterio.

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