Doctrinas de la Gracia

9 dic. 2019

Las Escrituras manipuladas para soportar la practica anti-bíblica de la "confesión positiva"




Bíblicamente lo único que nos trae bendición es la obediencia; la “confesión positiva” aunque suene agradable y nos haga sentir como si tenemos poder en nuestra boca para “declarar” bendición, realmente no puede sustentarse bíblicamente pues está basada en versos fuera de contexto. Esta doctrina NO sólo es extra-Bíblica, pues no puede apoyarse en ningún pasaje de la Biblia aplicado en su debido contexto, sino que además es anti-Bíblica pues ataca directamente la Soberanía de Dios. Si nosotros podemos “confesar” o “cancelar” las cosas que vienen a nuestra vida y tenemos “un gran poder” en nuestros labios al que ellos llaman “poder creativo” para que todo lo que confesemos o cancelemos suceda o deje de suceder ¿Dónde queda la soberanía de Dios?, ¿quién es Señor y quién es el siervo?, si nosotros declaramos lo que sucede y Dios tiene que cumplirlo debido al “gran poder” que quienes enseñan esta doctrina afirman que tenemos, eso nos convierte en Señores y Dios quedaría relegado a un papel de servicio donde se limita a obedecer.

No podemos obligar a Dios a bendecir cuando El NO bendice; o a “cancelar” las pruebas que El mismo Dios permite que vengan a nuestra vida, pues Él es soberano sobre toda circunstancia; si NO somos obedientes no servirá de nada confesar, proclamar o decretar y si somos obedientes no tenemos necesidad de confesar, proclamar o decretar pues Él ya ha prometido bendecirnos aun en medio de las pruebas, no como nosotros queremos, sino como Él sabe que es mejor para nosotros y en todo caso la Biblia nos habla de pedir, rogar y suplicar, no de confesar, proclamar y decretar.

¿Cómo se sentiría una persona si su hijo no pidiera, sino confesara, declarara o decretara lo que él quiere que el papá le dé? ¿Obligaría esto de alguna forma a su padre? Quizás algún padre aceptaría complacer los caprichos de sus hijos, pero un padre que sabe lo que es mejor para su hijo tomará el mismo las decisiones que considera son las mejores y más adecuadas. Definitivamente la Sabiduría de Dios excede y está mucho más alta (como el cielo sobre la tierra) que la sabiduría de cualquier padre terrenal.

¿Qué es la bendición de Dios?
La bendición de Dios NO es gozar de bienestar físico y bienes materiales, ni principalmente ni únicamente, es más la bendición de Dios la podemos disfrutar aun en total ausencia de estas cosas. ¿Quién podría decir que los apóstoles fieles a Jesucristo no vivieron en bendición, aun cuando con excepción de Juan TODOS sufrieron muerte de mártir?, e incluso sabemos que Juan sufrió persecución, prisión y exilio. ¿Quién podría decir que el apóstol Pablo cuando escribió su epístola a los Filipenses, estando encarcelado, no estaba gozando de la bendición de Dios? Una y otra vez en el nuevo testamento vemos bienaventuranzas para los creyentes, cuando hablen mal de nosotros, cuando nos persigan por causa de la justicia, cuando suframos por hacer el bien, cuando seamos corregidos por Dios, etc. Jesucristo nos dijo que en este mundo tendremos aflicciones, pero la bendición es que podemos confiar y descansar en la confianza que Él está con nosotros y Él ha vencido al mundo. La verdadera bendición de Dios es vivir agradándole y saber que no importando lo que Dios permita que venga a nuestra vida, al final podremos presentarnos ante su presencia con gozo, no porque nosotros lo hayamos ganado, sino debido a la obra de Jesucristo.

Es necesario aclara también que La obediencia a la Palabra de Dios, NO significa santidad impecable y perfecta, pues mientras estemos en este mundo y en este cuerpo TODOS tropezamos y caemos, sino la firme disposición de obedecerle aun a pesar de nuestros errores y fallas, y el saber que nuestro deseo es agradar a Dios y glorificarlo en nuestra vida e incluso en nuestra muerte.

¿Tenemos poder nosotros para “decretar”, “confesar”, “declarar”, “proclamar” o “cancelar” las cosas que queremos o no queremos que pasen? ¿Qué enseña REALMENTE La Biblia?
En primer lugar, Dios en Su Palabra nos dice:

1.- QUE NO SABEMOS PEDIR COMO CONVIENE (Romanos 8:26). Debido a que nosotros aún estamos en un cuerpo caído y batallamos con el pecado, Dios nos ayuda en nuestra debilidad y Su Espíritu Santo intercede por nosotros para transmitir nuestras oraciones al Padre.
2.- QUE DEPENDEMOS DE LA SOBERANÍA DE DIOS. (Santiago 4:13-17), en este pasaje Dios por medio de Santiago nos dice que la jactancia de afirmar lo que sucederá es mala, en lugar de eso debemos decir “Si El Señor quiere”.
3.- QUE RECIBIREMOS LO QUE PEDIMOS, SI PEDIMOS DE ACUERDO A SU VOLUNTAD (1ª. Juan 5:14-15). Su Palabra nos enseña que, si pedimos algo de acuerdo a Su Voluntad, sabemos que tenemos las peticiones que le hagamos, esto es la forma correcta de pedir y está en total armonía a lo que nos enseña la epístola de Santiago, que si pedimos para gastar en nuestros propios deleites estamos pidiendo mal y no recibiremos nada de Dios (Santiago 4:3).
4.- QUE TODO LO QUE VIENE A NUESTRA VIDA ES UN PROPÓSITO DE DIOS. (Romanos 8:28) Todas las cosas ayudan a bien a los que aman a Dios, Si Dios ha dispuesto que suceda algo en nuestra vida bueno o malo con el propósito de hacernos madurar y crecer, ¿cómo podría alguien pensar que somos más sabios y más fuertes de Dios para imponer nuestra voluntad en las cosas que Dios NO nos concede, o que podemos cancelar las pruebas que El mismo Dios dispone que vengan a nuestra vida? La respuesta es sencilla: IGNORANDO SU PALABRA. Como creyentes nosotros dependemos completamente de Dios y eso es un motivo de paz, de seguridad y de gozo, Él es Sabio, Él es Omnisciente y es Todo Poderoso.

PASAJES QUE SE UTILIZAN FUERA DE CONTEXTO PARA INTENTAR DAR SUSTENTO A LA DOCTRINA DE LA CONFESIÓN POSITIVA
Hay quienes afirman que podemos declarar las cosas que deseamos que pasen porque Jesús lo hacía, olvidando un “pequeño” detalle, JESUCRISTO ES DIOS. Él tiene poder creativo en Su Palabra porque Él creó TODO lo que existe, nosotros NO LO TENEMOS.
Alguien dirá ¿no dijo Jesús en:

Juan 14:12 “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre”.

Sí lo dijo, pero con la palabra “obras” se refería a la predicación del Evangelio, NO a milagros- Esas obras serían mayores en duración pues el ministerio terrenal de Cristo duro 3 años y para algunos de sus apóstoles duró varias décadas, Juan el último de los apóstoles en morir llegó a la edad de 90 años. Y mayores en extensión, el ministerio del Señor se limitó al área de Palestina, pero sus discípulos llevaron el mensaje a todo el mundo conocido y a través de los libros que El Espíritu Santo inspiró (La Biblia) llegaron literalmente a todo el mundo. Nadie ni en el relato Bíblico ni en la historia de la cristiandad ha hecho obras mayores que las de Cristo, El sanó enfermos, echo fuera demonios, resucitó muertos, (algunos de sus apóstoles también), caminó sobre el mar (Pedro casi lo hizo y casi muere en el intento) El Señor calmó la tormenta, multiplicó los panes y los peces, transformó el agua en vino y resucitó al tercer día, NADIE ha hecho milagros mayores a los de El Señor Jesucristo, EL ES DIOS.

Otros pasajes que se utilizan sacándolos de su contexto inmediato y del contexto general de la Biblia para tratar de sostener esta doctrina son:

Proverbios 6:2 “Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios.”

Este pasaje nos habla de un compromiso legal al servir de codeudor de un amigo y NO de confesión negativa. Solamente con leer el contexto del pasaje versos 1-5, queda clara la intención del texto. El caso acá es el de una persona que ha garantizado una deuda de un amigo frente a un extraño, se ha enlazado con sus palabras y ha quedado preso por los dichos de su boca, pues al aceptar ser codeudor de su amigo, se ha hecho responsable por su deuda, quedando prácticamente encerrado en la promesa de pago, y en ese tiempo posiblemente encerrado literalmente en prisión, en Mateo 18, El Señor cuenta la historia de los dos deudores y vemos que como resultado de la imposibilidad de pagar, el deudor era encerrado en prisión y todas sus posesiones vendidas hasta que pagara la deuda (Mateo 18:25,30).

Proverbios 18:21 “la vida y la muerte están en poder de la lengua”, este pasaje se refiere a las consecuencias que podría enfrentar una persona por no tener cuidado al hablar, en la ley judía una persona que servía como testigo en un juicio podía enfrentar la condena que buscaba para el acusado si se comprobaba que su testimonio era falso, en algunos casos la pena de muerte, de ninguna manera se refiere a que nosotros tengamos el poder de dar la vida o quitarla, ese poder está solamente en Dios.

Otros versículos mal utilizados son los que nos hablan de que “Todo lo que atéis en la tierra será atado en el cielo”

Mateo 16:19 “Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos”.

y Mateo 18:18 “De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo”.

Si leemos el contexto de los pasajes (versos anteriores y posteriores) veremos que en el primero (Mateo 16:19) se refiere a atar o desatar personas por medio de la predicación del Evangelio, por eso nos habla de las llaves del Reino, y su cumplimiento lo vemos en el libro de los Hechos; y en el segundo (Mateo 18:18) a aplicar DISCIPLINA en la Iglesia para alguien que persiste en pecar, y a lo que se refiere es que la decisión que tome la Iglesia en el asunto es respaldada por Dios ya sea para disciplinar (atar) o para levantar la disciplina (desatar), en las epístolas del apóstol Pablo a los Corintios vemos un caso de inmoralidad juzgado, en la primera epístola el apóstol pide que echen fuera de la congregación al inmoral y en la segunda epístola vemos que al arrepentirse el pecador, el apóstol pide que sea reintegrado a la congregación.

Job 3:25 “Porque el temor que me espantaba me ha venido, Y me ha acontecido lo que yo temía.”

En este pasaje Job, está afirmando que no obstante haber vivido una vida recta y justa, la tragedia llegó a su vida. Toda persona, al igual que Job, desea evitar la enfermedad, la muerte y la pobreza, sin embargo, todos estamos expuestos a caer en ellas si es esa la voluntad de Dios; a nadie le gusta que vengan problemas a Su vida. Pero los problemas que vinieron a la vida de Job NO fueron a causa del temor que él tenía de ellos, sino debido a que Dios le permitió a Satanás tocar la vida de Job con enfermedad, pobreza y muerte en la familia para probar su fidelidad. Es importante que entendamos que DIOS ES SOBERANO y que nada viene o deja de venir a nuestra vida, porque lo temamos o no, o porque lo “confesemos” o lo “cancelemos”, todo lo que viene a nosotros es porque Dios lo ha permitido, porque tiene un propósito y es importante recordar que Dios tiene cuidado de nosotros.

En pasajes como la higuera que Jesús maldijo y se secó:

Mateo 21: 20 “Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera.”.

o cuando afirmó en:

Mateo 17:20 “Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible”.

NO se estaba refiriendo a que los creyentes tendrían un enorme poder para hacer milagros vistosos, sino a que, por medio de la predicación de La Palabra con el poder del Espíritu Santo, ellos podrían hacer lo que humanamente parecía imposible: llevar el mensaje de Salvación aun en medio de la persecución, peligro y muerte. Alguien podría decir: "pero Jesús secó literalmente la higuera", de nuevo, debemos recordar que Jesús es Dios. Literalmente ninguno de sus apóstoles traslado montes de lugar o secó higueras, no tendría ningún sentido hacer este tipo de milagros para el avance de la obra del Reino de Dios, pero sí pudieron ver el milagro de miles de vidas transformadas por el poder de La Palabra y El Espíritu de Dios. Nuestra vida depende de la voluntad, la sabiduría y la soberanía de Dios, NO podemos cancelar las pruebas que El permite que vengan con el propósito de hacernos madurar y crecer y no podemos decretar que pase lo que nosotros queremos que pase pues ni siquiera sabemos pedir como conviene (Romanos 8:26), antes debemos decir "Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello" (Santiago 4:13).

Fuente: Predica la Palabra

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