Doctrinas de la Gracia

25 mar. 2020

lo positivo del coronavirus



No todo lo que produjo el Covid19 es malo o negativo.

A pesar del dolor por las personas fallecidas y la recesión económica que tiene a muchos pasando trabajos para comer y subsistir, lo cual es el alto costo que la humanidad está pagando, hay cosas por rescatar en medio de la pandemia.

EL RECOGIMIENTO FAMILIAR. El que sean vean las caras, así sea por obligación, los miembros de miles de familias separadas en su propia casa por los compromisos laborales, sociales, culturales, académicos, etc. Los grandes beneficiados han sido los niños que ahora tiene más tiempo con sus padres. La sociedad está cambiando el estrés de la vida cotidiana citadina, por la quietud del hogar. Esto se reflejará en el mejoramiento de la salud mental de las personas, a pesar de las circunstancias en contra como la depresión por el aislamiento social o la violencia intrafamiliar que se generará por la convivencia permanente.

CUIDADO DEL ADULTO MAYOR. Se priorizó el cuidado de los ancianos por parte de Estado, de las autoridades sanitarias y de la misma familia. Situación que antes de la pandemia brillaba por su ausencia en una gran cantidad de países.

RESPIRAN LA MADRE TIERRA Y LOS ANIMALES. Esto es de lo mejor que le está pasando al planeta tierra. Han bajado considerablemente los niveles de contaminación en las grandes ciudades del mundo por efectos de la disminución en las emisiones de CO2 generadas por los vehículos de combustión. También rebajaron notoriamente, los desechos en los mares. 

EL PUEBLO COMO PRIORIDAD. Por primera vez se están viendo a los gobiernos capitalistas ocuparse de las necesidades del pueblo y colocar estas como prioridad en las decisiones y funciones de los gobernantes. La pandemia está siendo un termómetro que mide la capacidad y eficiencia de los líderes de las naciones y las intenciones de su corazón en lo que tiene que ver con decidirse a proteger la economía o a los seres humanos. Los aparatos del Estado han activado procesos, acciones, programas para mejorar la calidad de vida de los habitantes, que sin el coronavirus, difícilmente se hubiesen dado. Muchos de ellos podrían perfectamente continuar aun cuando acabe la epidemia. Por ejemplo y para nombrar solo un pequeño ejemplo, celebramos con beneplácito la decisión del gobierno colombiano de enviar la pensión de vejez a los hogares de los ancianos. Quienes antes de la pandemia debían hacer cada mes, largas y fastidiosas filas en las entidades bancarias, las cuales ocasionaban que muchos de ellos enfermaran y hasta murieran por ello.

LA SOBERANÍA DE DIOS. Cientos de millones de personas están dirigiendo sus miradas, sus pensamientos y sus temores a DIOS. Así sea que haya sido por causa del temor al virus. La Pandemia le está mostrando al mundo la fragilidad del hombre. La dependencia total que tiene de su CREADOR. Y con sabiduría, los cristianos acatamos las órdenes y recomendaciones de las autoridades porque ellas son puestas por Dios. Es el mismo Dios quien nos manda al aislamiento social. Necedad y estupidez es creer que por el solo hecho de ser creyentes seremos inmunes al desplazarnos en las calles, y sitios de aglomeración de personas.

Los que lo hacíamos y los que no lo hacían, todos unidos oremos desde nuestros hogares al Dios altísimo, soberano y omnipotente por todos los afectados por el Covid19. Clamemos al Señor por los más vulnerables, por todos los que trabajan en el sector hospitalario y sanitario, por nuestros gobernantes y autoridades, por nuestros hermanos en Cristo y por la sociedad en general.

GRACIAS A DIOS, SU SOBERANÍA Y SU MISERICORDIA, SALDREMOS ADELANTE.

La Gracia y la Paz del Señor sean en todos sus hogares
Cesar Ángel



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