Doctrinas de la Gracia

2 abr. 2020

EL CORONAVIRUS: UNA ADVERTENCIA DE DIOS



EL AMOR DE DIOS EN UNA PANDEMIA

Estos son días trascendentales cuando nos encontramos en medio de una 'disciplina' o advertencia mundial de parte de Dios, que nos llama a reconocerlo y buscarlo. Y aunque nos alejemos del pensamiento, esta es la razón de todas las catástrofes inesperadas, ya sean epidemias, inundaciones o grandes incendios. La Biblia dice que estas cosas sucederán con mayor frecuencia en los "últimos días", cuando abunda el ateísmo y la gente generalmente no piensa ni ora a su Creador.

Una advertencia de Dios no es como el Juicio Final, porque es una expresión del amor de Dios, instando a las personas a volverse hacia Él, mientras que el Juicio Final cerrará definitivamente la puerta de la misericordia para aquellos que se aparten de Él. Una advertencia no es permanente, y Dios también le ha dado a la humanidad la habilidad de controlarla, eventualmente. Pero una catástrofe de advertencia llama nuestra atención y nos humilla, recordándonos que solo somos personas, y que estamos en las manos de Dios y somos responsables ante Él.

El Coronavirus ciertamente nos ha sacudido más que cualquier otra catástrofe de las generaciones recientes. El enfoque relativamente suave de nuestra élite científica del Reino Unido pronto dio paso a medidas radicales ya que el virus desafió todas las predicciones. La poderosa China se sacudió alarmada; el sombrío régimen de Irán quedó atónito; pronto Europa se apresuró al cierre, y los todopoderosos Estados Unidos se acobardaron como todos los demás.

A medida que avanza la pandemia, características significativas se hacen evidentes. Son los ancianos (como el escritor de este texto) los que están en mayor riesgo: aquellos que han tenido toda la vida la oportunidad de honrar a su Creador (y pueden haberse negado). El virus parece decir a las personas más jóvenes: "les queda alguna oportunidad: no desprecien la paciencia del Señor". Recuerde que si bien Dios es amor, también es santo y justo.

Puede que esta no sea la última advertencia o disciplina, aunque Su 'indignación' completa aún no se ha desplegado. Los cristianos están orando por alivio y sanación para aquellos que sufren, y estamos presenciando muchos actos de bondad entre las personas, pero es vital que prestemos atención al mensaje y al significado de esta pandemia. Su propósito es llamarnos al perdón de y a la reconciliación con Dios, al venir al Salvador, Jesucristo nuestro Señor, quien ha abierto un camino de salvación al sufrir y morir por gente pecadora en la cruz del Calvario. Confiar en Él, arrepentirse del pecado, y rendir su vida a Él, es recibir de Él una vida nueva y eterna.

~Peter Masters, pastor del Tabernáculo Metropolitano de Londres



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